LAS GRANDES FORTUNAS SE MARCHAN DE BARCELONA
En El Economista
JORDI SACRISTÁN, Delegado en Barcelona
El dinero no tiene patria, por muy nacionalista que uno sea. Desde que la Comunidad de Madrid anunció la supresión del Impuesto de Sucesiones y Donaciones el goteo de grandes fortunas catalanas que han decidido cambiar su domicilio fiscal a la capital ha sido constante. Industriales que han vendido la empresa o presidentes de compañías que ven cercano su retiro han optado por acogerse al régimen fiscal que más les conviene a la hora de traspasar sus bienes a los herederos.
¿Qué hay que hacer para lograr el traslado de domicilio fiscal? Es fácil: comprar un piso y demostrar que se vive la mayor parte del año allí. Lo normal es que la persona en cuestión no cambie de ciudad y opte por contratar a alguien que, por un módico precio, abra el piso, deje correr el agua y encienda las luces durante suficiente tiempo como para poder demostrar un consumo razonable que no levante sospechas entre los inspectores de Hacienda.
El fenómeno es difícil de cuantificar, pero la cifra debe ser considerable cuando el consejero de Economía catalán, Antoni Castells, ha dado la señal de alarma y le ha pedido al vicepresidente económico, Pedro Solbes, una armonización fiscal en toda España para limitar las rebajas de impuestos que están aplicando comunidades como Madrid o Valencia.
Sorprende que el mismo Gobierno tripartito que elaboró un Estatut para ganar autonomía fiscal sea ahora quien reclame al Estado que recorte el poder de las autonomías a la hora de bajar impuestos. ¿Pero no habíamos quedado en que la competencia era buena? ¿No es la mejor manera de calibrar la pericia de los políticos a la hora de gestionar el dinero público?
Creo que es buena vara de medir. La competencia fiscal entre autonomías beneficiará a todos los que pagamos impuestos y romperá la dinámica que desde hace años se aplica en Cataluña: la Generalitat sólo utiliza la capacidad normativa en determinados impuestos para subirlos. Las reglas del juego deben ser estables.








1 comentario:
la pela es la pela...
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